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En manada y con cuchillos: así atracaban ‘Los Llaveros’ en el centro de Bogotá

Videos de cámaras de seguridad dejan al descubierto la manera violenta como abordaban a comerciantes y transeúntes, utilizando armas blancas y atacando en grupos de entre tres y cuatro sujetos,

 

Fueron necesarios seis meses de investigación y seguimiento, sumado al análisis de horas de filmación en cámaras de seguridad, para que las autoridades dieran con la desarticulación de una banda de atracadores denominada ‘Los Llaveros’, quienes tenían azotados a comerciantes y transeúntes en el centro de Bogotá. (Lea: Cayeron ‘Los llaveros’, atracadores que operaban en el centro de Bogotá) La organización, conformada por 12 personas, operaba en sitios de gran afluencia como la Plaza de La Mariposa, la Avenida Caracas y la Carrera Décima. Allí –haciéndose pasar por vendedores ambulantes y repartidores de volantes de diferentes establecimientos comerciales– asaltaban y agredían a sus víctimas. Según quedó registrado en cámaras de seguridad, ‘Los Llaveros’ identificaban a su víctima y en grupos de entre tres y cuatro personas lo abordaban. Inicialmente, recurrían al ‘cosquilleo’ para despojarlo de sus pertenencias y cuando la víctima se percataba, lo intimidaban con armas blancas. Ante la mirada atónita de otros transeúntes, la banda continuaba con el asalto. Incluso, no les importaba reducir a los transeúntes hasta tirarlos al piso para seguir con el atraco. Cada uno de los integrantes cumplía un rol específico dentro de la estructura: unos identificaban las posibles víctimas, especialmente mujeres, personas de la tercera edad o con niños, garantizando que fueran un blanco vulnerable para evitar que opusieran resistencia y que se amedrentaran más fácil frente a las amenazas con armas blancas. Uno de los eslabones clave de la organización era alias ‘La Mona’ quien, valiéndose de su condición de mujer, se quedaba en lugares estratégicos, supervisando que las víctimas no pidieran ayuda a otros transeúntes o alertaran a la Policía, mientras se aseguraba que sus cómplices tuvieran tiempo de escapar con el botín. Bajo esta modalidad, los delincuentes –quienes también instrumentalizaban a vendedores ambulantes para que les guardaran armas y les facilitaran ropa para no levantar sospechas– perpetraban hasta 10 hurtos diarios. De hecho, en los videos se observa cómo, al final de la jornada, se repartían las ganancias del delito.